Bitácora de sofista

El manzano alegre y el manzano triste

Si un dia fuéramos andando por el campo y nos encontráramos con un un manzano, que para dejarnos que cogiéramos sus frutos, nos pidiese que pagáramos por ello, ocurriría que al cabo del tiempo, a pesar de que mucha gente pasara por delante de ese manzano, muy pocos se pararían junto a el, haciendo incluso que la existencia del propio manzano deje de tener sentido, puesto que en realidad, un manzano esta puesto en el mundo para que la gente coja sus frutos, y no acaben pudriéndose a su alrededor, acabaría pasando toda su vida de un modo muy triste y no tendria sentido la misma ni para el ni para los que pasan a su alrededor.

Si por el contrario en ese mismo campo hubiese otro manzano, a el cual no le importase que la gente se acercara y cogiera sus frutos sin cobrar nada por ellos, ocurriría que con el tiempo, todo el mundo se acordaría de ese manzano y siempre pararía junto a el y estaría rodeado de mucha gente, y la vida de ese manzano tendría sentido y seria muy feliz, puesto que todo el mundo lo tendría en cuenta.

La amistad es algo parecido a esto, la amistad es un fruto que todos nosotros tenemos por igual, pero que algunos intentan cobrarse un precio por ella y otros simplemente dejan que la gente la coja libremente y al final el resultado es el mismo que el que ocurre con los manzanos.

Si damos nuestra amistad de una forma gratuita, sin esperar nada a cambio de ella, con el tiempo, estaremos rodeados de amigos, todo el mundo se parara a disfrutar de nuestra amistad, cuando pase junto a nosotros, esta es la verdadera filosofía, del dar sin esperar nada a cambio, y lo mejor de todo es que esta atracción ocurre, con otros sentimientos como la sinceridad, el amor, etc ... si los damos sin esperar nunca nada a cambio, con el tiempo estaremos rodeado de estos mismos sentimientos.

El coleccionista de insultos

Cerca de Tokio vivía un gran samuray, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samuray, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible por sacarlo de casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionado por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
- ¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samuray repuso:
- Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?
- Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.
- Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos -añadió el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos los que decidimos cómo sentirnos. No culpemos a nadie por nuestros sentimientos: somos los únicos responsables de ellos. Eso es lo que se llama asertividad.

Mi pequeño mundo se ha roto

Había una vez un muelle que vivía tranquilo y seguro dentro de su bolígrafo. Aunque oía muchas cosas procedentes del exterior, vivía creyendo que fuera de su mundo, el bolígrafo, no había nada bueno. Sólo pensar en dejar su bolígrafo le daba tal miedo que no le importaba pasar su vida encogiéndose y estirándose una y otra vez en el minúsculo espacio del boli.

Pero un día, se ácabó la tinta, y cuando su dueño lo fue a cambiar tuvo un despiste. El muelle saltó por los aires y fue a parar al desagüe del lavabo, y por ahí se perdió de vista. El muelle, aterrorizado y lamentándose de su suerte, atravesó tuberías y tuberías, pensando siempre que aquello era su fin. Durante el viaje por las cañerías no se atrevió a abrir los ojos de puro miedo, sin dejar ni un momento de llorar. Arrastrado por el agua, siguió, siguió y siguió, hasta ir a parar a un río; cuando la corriente perdió fuerza, al ver que todo se calmaba, dejó de llorar y escuchó a su alrededor, y al oír sólo los cantos de los pájaros y el viento en las hojas de los árboles, se animó a abrir los ojos. Entonces pudo ver las aguas cristalinas del río, las piedras del fondo, y los peces de colores que en él vivían y jugaban, y comprendió que el mundo era mucho más que su pequeño bolígrafo, y que siempre había habido muchas cosas en el exterior esperando para disfrutarlas.

Así que después de jugar un rato con los peces, fue a parar a la orilla, y después a un campo de flores. Allí escuchó un llanto, que le llevó hasta una preciosa flor que había sido pisada por un conejo y ya no podía estar recta. El muelle se dio cuenta entonces de que él podía ayudar a aquella flor a mantenerse recta, y se ofreció para ser su vestido. La flor aceptó encantada, y así vivieron juntos y alegres. Y siempre reían al recordar la historia del muelle, cuando pensaba que lo único que había en la vida, era ser el triste muelle de un bolígrafo.

Mañana será otro día

Todos tenemos días muy difíciles: unos están llenos de cansancio, otros de problemas, otros de tristezas. Pero así como esta realidad debe ser, aceptemos una cosa… que tal vez nos servirá de consuelo… Mañana será otro día.

Cuántas veces nuestro panorama se ve triste, desalentador y agobiante, y súbitamente algo pasa y
encontramos solución a nuestros problemas y algo que parecía no tener solución, se resuelve fácilmente.

El tiempo cierra heridas y suaviza resentimientos. Cuando nos sintamos agobiados por los problemas,
el cansancio o el dolor, digamos con firmeza: Mañana será otro día, y tengamos la seguridad
que ¡ese día será mejor!

La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia.

Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo.

Lo ví mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores,
algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida.

Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana,
ya que lo veía tan apurado. El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella. El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que pacedía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

Me sorprendió, y entonces le pregunté,

- Y usted sigue llendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quien es usted?

Él sonrió y me acarició la mano

- Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella.

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé; "Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será."

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor que pueden.

Hermoso mensaje…
“La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia”.

Vive la Vida al máximo

Tómate tu tiempo, mira a los tuyos y sonríe, habla con aquellos que son importantes para ti, haz fotos, acaricia un hombro, busca las miradas cómplices y ten siempre presente que todos y cada uno de nosotros somos únicos, seres tan especiales que sólo se fabrican por unidad. Vive la vida al máximo y no te lamentes por aquello que no tienes, exprime al máximo lo que te ha tocado y seguro que pronto llegará más.

SÉ FELIZ A TIEMPO

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro.
A partir de aquel instante comenzó a buscarla.
Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino leyó un letrero que decía:

"Le quedan dos meses de vida"

Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida se dijo:

"Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean"

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.

Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar.

Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión.

Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.

Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser él:
amor, gozo, paz, bondad, reconciliación, perdón y entrega total.

Y en su mente recordó aquel proverbio que dice:

"Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos"

Sé feliz antes de que se te haga demasiado tarde!

La liebre y la tortuga

Cierto día una liebre se burlaba de las cortas patas y lentitud al caminar de una tortuga. Pero ésta, riéndose, le replicó:

- Puede que seas veloz como el viento, pero yo te ganaría en una competención.

Y la liebre, totalmente segura de que aquello era imposible, aceptó el reto, y propusieron a la zorra que señalara el camino y la meta.

Recopilacion de sms navideños

¿Pero donde estás? Te estamos buscando por todas partes. Tienes que venir enseguida. Eres demasiado importante y además… sabes muy bien que no se puede hacer el Belén sin el burro. FELIZ AÑO 2010!!

Solo te deseo dos cosas TODO Y NADA: Todo lo que te haga feliz y Nada que te haga sufrir Feliz año nuevo 2010!!!

Datos DGT preocupantes,afirman q 23% d accidentes d tráfico son provocados x consumo d alcohol.Eso significa q l otro 77% d los accidentes son causados x los hijos d puta q beben agua,zumos,refrescos y otras mariconadas.Ojo con los abstemios!FELIZ 2010!

Antes de encontrar a nadie, encuéntrate a ti mismo.

El aprendizaje interior

Un hombre puede realizar proezas asombrosas y abarcar un gran cúmulo de conocimientos y, no obstante, no comprenderse a sí mismo. Pero el sufrimiento lleva al hombre a mirar en su interior. Si tiene éxito, entonces allí, dentro de él, estará el comienzo de su aprendizaje.

Voy a romper la pluma

Voy a romper la pluma. Ya no la necesito.
Lo que mi alma siente yo no lo sé decir.
Persigo la palabra y sólo encuentro un grito
roto, inarticulado, que nadie quiere oír.

Fábula de la Tortuga y el Escorpión

Hace algún tiempo, una pequeña tortuga se encontraba retozando en un riachuelo disfrutando de una soleada mañana, sin ninguna preocupación, al poco tiempo escucho que una voz la llamaba desde una de las orillas del río -Tortuga, tortuguita, ven por favor-, como todos sabemos, las tortugas de río son básicamente animalillos de buen corazón, así que sin dudarlo un segundo la tortuga se acerco confiadamente a la voz que la llamaba.

El Ratoncillo que quería volar

Ratoncillo había descubierto la facultad que tenían los pájaros de volar y deseaba poder imitarlos. ¡Qué fantástico debía ser poder volar tan alto, viendo el mundo a los pies, raudo y ligero!

Se pasaba las horas muertas contemplando las evoluciones de los pajarillos, cada vez más obsesionados con el sueño que su mente había creado.

Al fin, lleno de entusiasmo, comenzó a coleccionar las plumas sueltas que encontraba entre la hierba del campo.

El muchacho y la vela

Dijo una vez a la encendida vela
un chico de la escuela:
-Yo quiero, como tú, lucir un día.
La vela respondió: La suerte mía
sólo es angustia y humo.
Brillo, sí, mas brillando me consumo.