LA SOLEDAD
Con las horas que tiene un día y la de cosas que se pueden imaginar, siento la soledad a plena piel, truncando mis momentos hasta el anochecer.
He aprendido que la vida es el mejor regalo que se nos puede ofrecer, vivir el día al momento intenso, con sus lágrimas y desconsuelos, con sonrisas y carcajadas.
Soy consciente de lo vivido, pesa más lo bueno que lo malo, aunque lo malo no se olvide, deseo dejarlo en un rincón del subconsciente, aparcado y aprender de los errores vividos sin volver a tropezar con ellos.

