Deseos

El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos.

Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.

El hombre tiene el amor por ala, y el deseo por yugo.

Teméis todas las cosas como mortales y todas las deseáis como inmortales.

Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.

Los deseos deben obedecer a la razón.

Forma parte de la curación el deseo de ser curado.

Sólo hay una fuerza motriz: el deseo.

Donde acaba el deseo comienza el temor.

Rey es quien nada teme, rey es quien nada desea; y todos podemos regalarnos este reino.

Los deseos del joven muestran las futuras virtudes del hombre.

El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas.

Prohibir algo es despertar el deseo.

Si el hombre alcanzara la mitad de los deseos que tiene, redoblaría sus inquietudes.

Los deseos de nuestra vida forman una cadena, cuyos eslabones son las esperanzas.