Guerra

No sé con qué armas se luchara en la tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo harán en la cuarta Guerra Mundial: Palos y mazas.

Mientras la guerra sea considerada como mala, conservará su fascinación. Cuando sea tenida por vulgar, cesará su popularidad.

En los más ilustres y gloriosos capitanes y emperadores del mundo, el estudio y la guerra han conservado la vecindad, y la arte militar se ha confederado con la lección. No ha desdeñado en tales ánimos la espada a la pluma. Docto símbolo de esta verdad es

Si no acaba con la guerra, no es una victoria.

La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido.

¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?.

La guerra es un juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.

Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.

Cuando los tambores hablan, las leyes callan.

La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa.

Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra.

Jamas hubo una guerra buena o una paz mala.

En la guerra como en el amor, para acabar es necesario verse de cerca.

Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras.

La paz solo se concibe después de una guerra o de una catástrofe.