Historia

La historia es la única rama del conocimiento que nos puede decir qué fuimos en el pasado, qué somos en el presente y qué seremos en el futuro.

La única historia digna de atención es la de los pueblos libres; la de los pueblos sometidos al depostismo no es más que una colección de anécdotas.

No deja de ser curiosa la historia: nadie recuerda que los Reyes Magos llegaron a Belén gracias a los camellos.

El único deber que tenemos con la historia es rescribirla.

Los tiempos felices en la humanidad son las páginas vacías de la Historia.

Cualquiera puede hacer historia; pero sólo un gran hombre puede escribirla.

La historia es la mentira encuadernada.

El mejor profeta del futuro es el pasado.

Hoy es el mañana que ayer tanto te preocupaba.

La Historia Universal es la de un solo hombre.

La historia es como una destilación del chismorreo.

La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.

Puede decirse que el grito de la historia nace con nosotros y que es uno de nuestros dones más importantes. En cierto sentido somos históricos todos los hombres.

Un historiador es un profeta al revés.

Uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada.