Lectura

Oír o leer sin reflexionar es una ocupación inútil.

Todo aquel que lee, deja en un cajón de sus recuerdos una anécdota más para su existir.

El título de un libro condena a sus lectores.

Un buen libro es como un buen viaje, se empieza con inquietud y se termina con melancolía.

La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren.

Jamás viajo sin mi diario. Siempre debería llevarse algo estupendo para leer en el tren.

Aquel que lee tiene derecho a la palabra.

Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído.

La lectura hace al hombre completo; la conversación, ágil, y el escribir, preciso.

Cuando rezamos hablamos con Dios, pero cuando leemos es Dios quien habla con nosotros.

Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho.

El gran clásico es un hombre del que se puede hacer el elogio sin haberlo leído.

La lectura es una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados.

Los libros tienen su orgullo, cuando se prestan, no vuelven nunca.