Ley

La salud del pueblo está en la supremacía de la ley.

El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.

La ley suprema es el bien del pueblo.

La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que rige el Universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.

Las leyes mantienen su crédito no porque sean justas, sino porque son leyes.

Imponer condiciones excesivamente duras es dispensar de su cumplimiento.

Seamos esclavos de las leyes, para poder ser libres.

Hay tantas leyes que nadie está seguro de no ser colgado.

La Ley ha sido dada para que se implore la gracia; la gracia ha sido dada para que se observe la ley.

Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.

Si se quisieran estudiar todas las leyes, no habría tiempo material de infringirlas.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.

La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.

Interpretar la ley es corromperla, los abogados las matan.

Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.