Matrimonio

El encanto del matrimonio es que provoca el desencanto necesario por las dos partes.

La edad de casarse llega mucho antes que la de quererse.

El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez.

El mejor matrimonio sería aquel que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo.

Ten tus ojos bien abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él.

Es curioso este juego del matrimonio. La mujer tiene siempre las mejores cartas y siempre pierde la partida.

Donde hay matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio.

El matrimonio es como una jaula; uno ve a los pájaros desesperados por entrar, y a los que están dentro igualmente desesperados por salir.

La mejor base para un matrimonio feliz es la mutua incomprensión.

El matrimonio, como los injertos, prende bien o prende mal.

Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.

Yo he conocido muchos matrimonios felices, pero ni uno solo compatible. Toda la mira del matrimonio es combatir durante el instante en que la incompatibilidad se hace indiscutible y sobrevivirlo.

El amor abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra.

Solamente el bígamo cree de verdad en el matrimonio.

La única objeción al matrimonio científico que merece una atención definitiva, es sencillamente que una tal cosa sólo podría ser impuesta a inimaginables esclavos y cobardes. Yo no sé si los casamenteros científicos tienen razón o no la tienen cuando dice