Palabra

Las palabras son como monedas, que una vale por muchas como muchas no valen por una.

La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.

Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.

Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.

Toda palabra dicha despierta una idea contraria.

Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.

Las palabras de aliento después de la censura son como el sol tras el aguacero.

Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.

No hay nada tan increíble que la oratoria no pueda volverlo aceptable.

La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.

Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo; palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.

Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.

Ya ni contestas... ¡Está bien, me callo! Pero cuando te apetezca hablar, no me preguntes porqué guardo silencio.

Dije mucho en mi cabeza...Me quedé sin palabras.

Hay veces que es mejor callarse, y esperar a que el silencio lo diga todo.